Transformación social a través de la música: El Sistema

Hace varias semanas pude ver en el facebook de la Escuela de Pensamiento Creativo Jokoa un video que encabezaban escribiendo “La música es poderosa”. Evidentemente llamó mi atención y me puse a verlo. El video en cuestión era el siguiente:

Se trata de una breve explicación de los motivos que llevaron a Jose Antonio Abreu a ganar el premio TED en el año 2009. Este señor fue el fundador de la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV), también conocida simplemente como “El Sistema”, que a grandes rasgos podríamos describir como un programa que se lleva a cabo en Venezuela para la educación musical, pero evidentemente va mucho más allá, y eso es justamente lo interesante del proyecto. He de reconocer que desconocía por completo el fenómeno del que voy a hablar hasta que vi este documento, y cuál fue mi sorpresa, puedo asegurar que ha sido uno de los videos más emotivos y conmovedores que he visto en mucho tiempo.

Siempre he pensado que la música (al igual que todas las artes) es una potentísima vía de transformación social, aunque esto, a mi modo de ver, no haya sido tomado en cuenta con la intensidad que se debiera. Tal proceso entraña cierta complicación, y es que las artes durante los últimos siglos han sido patrimonio de las élites y clases altas, hasta el punto de que cuando este proceso se ha revertido haciendo partícipes a las masas, se ha vilipendiado su valor y se han convertido en artes populares peor consideradas que las primeras. Con esto quiero decir que democratizar los procesos artísticos y por tanto utilizarlos como instrumentos de transformación social, implica un arduo trabajo y un cambio total de paradigma. Esto es exactamente lo que ha conseguido El Sistema, el núcleo central de su proyecto, y es ahí donde radica su valor.

Estudiantes de El Sistema en un barrio de Caracas

Estudiantes de El Sistema en un barrio de Caracas

Tomando este principio de democratización de las artes como epicentro, se construye durante años todo un entramado institucional cuyo fin es utilizar las orquestas de música clásica y los coros como un medio para luchar contra la exclusión social en Venezuela,  trabajando especialmente con niños de clases medias y bajas. La lógica del funcionamiento de este método la resume Jose Antonio Abreu en esta frase: “En su esencia misma, la orquesta y el coro son mucho más que estructuras artísticas, (son) modelos y escuelas de vida social”. Con esto Abreu se refiere a los beneficios del trabajo en equipo, de la importancia de la disciplina y el trabajo, y quizás lo más importante de todo: del poder de la colaboración frente a la competición en un entorno de aprendizaje dinámico e interactivo, lo que supone un cambio de paradigma educativo revolucionario y urgentemente necesario, como el educador Ken Robinson indica en este simpático y revelador scribing.

Jose Antonio Abreu con niños participantes en El Sistema

Jose Antonio Abreu

De esta manera, inculcando la educación musical en los núcleos a partir de los dos años de edad, los niños que participan en El Sistema se ven rápidamente inmersos en un proyecto que además de apartarlos de problemáticas sociales les aporta ilusión, respeto y admiración por el conocimiento y la cultura. Por otro lado y dejando a un lado las consecuencias de dicho método de trabajo, no son menos importantes los beneficios sociales intrínsecos que tiene la música y su interpretación, a saber, la solidaridad, la mutua compasión y el sentido de comunidad.

Al mostrar mi interés en el fenómeno a través de facebook, Jokoa me invitaron a ver el documental sobre El Sistema llamado “Tocar y luchar”, que también desconocía por completo. En esta película se puede ver la cara más estrictamente musical del entramado,  tocando someramente su potencial como motor de cambio social. No obstante es interesante ver como iniciándose en núcleos pobres y marginados se construye una de las mejores orquestas a nivel mundial, reconocida por los más importantes músicos y directores de orquesta del planeta. Algunos de los venezolanos iniciados en El Sistema son hoy son reconocidos intérpretes y directores, caso de Gustavo Dudamel, lo que atestigua que el proyecto supone también una oportunidad de futuro.

Gustavo Dudamel y la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar

Gustavo Dudamel y la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar

En suma, El Sistema pone de manifiesto que la música no entiende de clases y que puede ser una herramienta de transformación social revolucionaria. El propio Abreu señala que hace siglos el arte lo desarrollaban las minorías para las minorías, posteriormente pasó ser consumido por las mayorías, aunque su producción seguía estando restringida a las élites. Iniciativas como esta demuestran que puede ser perfectamente producido y consumido por las masas sin restricciones de ningún tipo, de lo que se derivarán importantes beneficios sociológicos y psicológicos para las comunidades y los individuos. El ejemplo ya lo tenemos, ahora solo nos queda recoger el testigo y seguir trabajando en esta línea. Las artes y los escenarios sociales son diversos, así que las posibilidades serán infinitas.