No hay ningún loco

Faltan personajes. Esa es justo la conclusión a la que llego irremediablemente cuando dedico unas horas a ver vídeos antiguos de directos de grupos de rock. Quizás no sea muy objetivo porque admito que tengo una particular devoción por la extravagancia, también quizás la perspectiva del tiempo distorsione mi percepción. Pero sinceramente cuando por ejemplo veo el “Die deutschrock nacht”, una extensa recopilación de actuaciones de grupos alemanes de rock de los años 70, me quedo con la boca abierta. Aquí aparece una dosis de personajes de proporciones bíblicas, natural por otra parte, hablamos de unos años donde florecía la psicodelia y la experimentación (mucho que ver tenían las drogas) y de un país en el que se fraguaron movimientos como el Krautrock. Uno se topa con vídeos como este y alucina con ese bizarrismo exagerado, para bien o para mal. Creo que tristemente hemos perdido bastante con los años. La aparente cordura es una absurda bandera que atiza al que se aparta de las convenciones sociales.

Floh de Cologne

Floh de Cologne

La cuestión es que si uno repasa las páginas que el rock ha escrito en la historia se da cuenta de que la extravagancia ha sido patrimonio de buena parte de las estrellas y estrellados del género. Chuck BerryLittle Richard, Jim Morrison, Frank ZappaThijs Van Leer, Bootsy Collins, Ian AndersonAngus Young, Billy Gibbons-Dusty Hill, Ozzy Osbourne, Gezol o King Diamond son solo unos pocos ejemplos de una interminable lista de músicos que han llevado el bizarrismo con orgullo. Todos ellos por su actitud, atuendos, coreografías o maneras de interpretar son paradigmáticos en la originalidad e innovación. La propia extravagancia les ha forjado un sello de personalidad propia imborrable que camina parejo a su música. Nadie puede pensar en ZZ Top sin asociarlos directamente a sus barbas largas y coreografías. A su vez, este punto de locura les ha proporcionado un carisma que sin duda ha ayudado a convertirlos en estrellas de la música, ya que en su momento les sirvió como cañón para darse a conocer o para popularizar sus inigualables directos.

Gezol de Sabbat

Gezol de Sabbat

Hasta este momento estamos hablando de factores puramente estéticos, sin embargo considero que esto va de la mano de la originalidad musical, pues no deja de ser un síntoma de ella. Me explico, las excéntricas maneras de por ejemplo Thijs Van Leer en Focus son simple y llanamente una representación de su carácter, que sin duda plasma en su música. Por eso la extravagancia es tan importante, es un sinónimo de la creatividad, el bizarrismo rompe las reglas, inventa a la vez que destruye. La excentricidad revoluciona.

Thijs Van Leer (Focus) en su juventud

Thijs Van Leer (Focus) en su juventud

Me cuesta más encontrar actualmente ejemplos similares a los expuestos anteriormente dentro del mundo del rock. La inmensa mayoría de músicos continúan la vereda que caminaron artistas hace décadas sin apenas desviarse de ella. Mal augurio este, las explosiones creativas en la música escasean más de lo que deberían, y todavía hay gente que dice aquello de que en la música ya está todo inventado… ¡dios mío!. Esto no es más que el reflejo de una sociedad dócil, que acepta la cordura como máxima inquebrantable, reprimimos nuestros instintos extravagantes y creativos, apagamos la mentalidad imaginativa del niño a medida que crecemos acosados por las represiones externas. Aprendemos a temer el ridículo e interpretamos el fracaso como un hoyo en el que no se debe caer bajo ningún concepto, y esquivarlo es una preocupación vital hasta el punto de sacrificar cualquier conato de cambio. Si Little Richard hubiera refrenado sus instintos habría sido un homosexual reprimido que habría acabado odiándose a si mismo, por el contrario se convirtió en una de las más grandes estrellas de rock.  Para tener éxito hay que equivocarse sin tener miedo al cambio ni al ridículo, grupos como Pink Floyd o King Crimson lo hicieron, experimentaron rompiendo todas las barreras que se les presentaron, y en ocasiones fallaron, sacaron algún que otro tema infumable, pero a cambio de eso tienen unas espléndidas discografías plagadas de joyas eternas. ¿Merece entonces la pena hacer el ridículo de vez en cuando?.

Pacos Luis Martos (Guadalupe Plata) con su bajo-barreño

Paco Luis Martos (Guadalupe Plata) con su bajo-barreño

Esta entrada es simple y llanamente un homenaje a todos esos excéntricos personajes que con sus locuras han revolucionado algo más que el mundo de la música. No sobrevaloremos la cordura, alejémonos de las convenciones sociales y encendamos una chispa de creatividad, que no está todo inventado y no hay que mirar continuamente atrás para copiar las formas y maneras de los que fueron rompedores en su día. Lo que hay que mirar es dentro de uno mismo y liberarse sin importar lo que nos rodee. Creo que por fortuna algunos artistas se están moviendo en mayor o menor grado en esta dirección, reivindicando una excentricidad y extravagancia más necesarias que nunca. A bote pronto se me vienen a la mente los ubetenses Guadalupe Plata (¡el bajista toca en un barreño!), o los cada vez más maduros y personajes In Solitude. Vaya por ellos mi reconocimiento, ¡bravo por dar rienda suelta a la locura!.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s